ésta es nuestra historia y elijo contarla (parte 3)

-escuchar “It’s Love” de Woo-

¿Qué es este deseo?¿De dónde viene? ¿Es la necesidad biológica de perpetuar la especie? ¿La necesidad egoísta de transmitir genes? ¿Una imposición social y cultural? ¿Miedo a la soledad? ¿El ansia de herederos? ¿La culminación de la cachondez? ¿Amar tanto a la pareja que se busca más, más de él y de una, más a quienes amar? ¿Amar a la vida y querer compartirla? ¿Odiar la vida y querer inflingírsela a alguien? ¿Un accidente? ¿Un error de programación? ¿Querer transmitir aprendizajes? ¿Buscar maestros? ¿Añorar la propia infancia? ¿Querer enmendarla?

No sé. Para mí era en vergüenza y secreto. El éxito en este mundo no tiene lugar para maternar, se necesita otro compartimento. Las oficinas no tienen guarderías. Nadie quiere oír a bebé en un avión, un restaurante. Nadie quiere oír los aullidos de una mamá que no le va a conocer vivx.

La mujer exitosa no cicla, no parece ciclar. No materna o no es vista maternar. No se desmorona de deseo o de dolor, no en público. No falta al trabajo, no suda por bochornos. Se ciñe el vientre con ropa que no pone su género en duda, que evidencia su sensatez y su atractivo probablemente. La mujer exitosa debe parecer mujer, como ellos quieren que se vea una mujer, pero oculta todas las funciones y vivencias del cuerpo femenino.

Ese tipo de vida exige poseer, producir, consumir. Cumplir exigencias, complacer, intercambiar. Los clientes demandan atención constante. Las tías no han querido ver sus heridas, mejor re-vivir una vida distinta, sin hijxs, a través de sus sobrinas. Malentendí todo, y me lo tragué, ¿me lo inventé todo?

He deseado siempre, callada, en flagrante negación. He deseado en un futuro lejano que nunca iba a llegar, pero llegó. El deseo fue colándose a los rincones de nuestra vida. Pensábamos en hacer juguetes, volver a tejer, en bajar la mesa a una altura japonesa para incluirlos mejor, en eliminar riesgos del entorno, comprar más libros ilustrados. Y un buen día, escuchando exactamente la música que escucho ahora, cedimos a él.

No era la primera vez. Era la segunda.

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