tantita malicia

Nos gusta sufrir.

Parece que sufriendo me siento segura, como que si no sacrifico me siento en deuda.

Cuando era niña quería ser la mejor en todo, la más lista, la más rápida, la única. Probar que merezco. Y no se me ha quitado del todo. Me sentía tan presionada que fantaseaba con enfermarme bastante fuerte, estar quizás en el hospital, no sé, tener una excusa incontestable para fallar en todo, para salir de la competencia y ganar por “default”.

Me estoy descubriendo. Me estoy descubriendo ingenua. Tardé al menos treinta años en descubrir que nadie iba a venir a darme una medalla por ser buenita, por seguir calladita las reglas, por recordarle a la maestra de yoga que se saltó una postura (la peor) como cuando le recordaba a la maestra de primaria que había pedido tarea, una especialmente odiosa que nadie hizo más que yo. Una tarea menos odiosa que yo.

Necesito malicia. Robar agua mineral de IKEA porque sale de la misma llavecita por donde sale el agua gratis sin mineralizar. Y así con la botella llena de agua fría y deliciosa con un pedacito de limón de la barra fría además, salir con la mirada alta hacia el estacionamiento sin comprar nada. ¿En cuántas otras situaciones podría permitirme delicias así? Soltar tantito las reglas, ganar sin hacer daño a nadie, no dar nada a cambio más que mi disfrute secreto. Tantita malicia.

¿Ves? No es la gran cosa. Eso de portarse tan tan bien, de creer que puedo ser tan congruente, es absurdo. No hay nadie vigilándome 24/6, en especial nadie tomando notas y con una planilla de estrellas para pegarme en la cara.

¿Me gusta sufrir? Más bien me caga, pero aprendí que trae dividendos o al menos sirve de atenuante y de excusa. Nomás que hay que sufrir bien a la vista, quejarse sutil y claramente como futbolista profesional. Hacerse la valiente y la víctima a la vez, con maestría.

Muestro mi sacrificio hasta cuando nadie me ve, por si acaso, para que no me gane la culpa por tener tanto que no creo merecer, pero que merezco.

Me lo merezco tanto como el agua burbujeante escondida adentro de mi termo.

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